
TALLER MIEDO A HABLAR A CÁMARA: En redes sociales, en podcasts o en público.
6 de febrero de 2026
No estás cansada. Estás desconectada.
24 de febrero de 2026Tricotomía del Control: Por esto Sufres
Para quienes no me conocen tanto, soy muy fan de la sabiduría antigua. Lo que creemos que estamos descubriendo ahora, normalmente es sabiduría que ya existía hace 2.000 años, con los estoicos, con Aristóteles, por nombrar algunos. La primera vez que me crucé con este paradigma del control fue en un programa de Constelaciones Familiares al que estaba asistiendo (sí, correcto, me encanta la brujería espiritual 😝).
Puuuujjjjhhh!!! Me voló la cabeza. 🤯
Bueno, fue impactante para mí porque me di cuenta de lo controladora que era. Toda mi vida intentando controlar todo y a todos. Lo que los demás pensaban de mí, lo que mis padres hacían con sus vidas, lo que mi ex debería estar haciendo… una lista interminable de problemas de control. Era totalmente miserable y vivía frustrada porque, obviamente, las cosas nunca salían como yo quería. Y la gente nunca actuaba como yo esperaba.
Por suerte, una vez que entendí los límites de lo que REALMENTE está bajo mi control, el sufrimiento prácticamente terminó al instante.
Y luego, como si la lección no hubiese sido suficiente, hace unas semanas volví a leerlo en Epicteto, un señor bastante antiguo. Así que aquí, mis queridos líderes y oradores, os lo comparto.
Espero que os traiga paz y comprensión, para que podáis ser más amables con los demás y también con vosotros mismos.
Voy a resumirlo en un mapa, y debajo os dejo la explicación escrita:
Lo que intentas controlar te está agotando
Existe una fuente de desgaste que pocas veces identificamos con claridad: la energía que invertimos en intentar controlar aquello que no depende de nosotros. No suele manifestarse como un conflicto evidente, sino como una tensión constante, una sensación de fricción con la realidad. Queremos que los demás reaccionen de determinada manera, que comprendan nuestras intenciones, que nos valoren, que el contexto sea favorable, que el futuro sea estable. Y cuando eso no ocurre, aparece la frustración.
El problema no es que las cosas no salgan como esperamos. El problema es asumir que deberían salir como esperamos.

Qué está fuera de tu control (aunque insistas)
Hay ámbitos que están fuera de nuestro control: el pasado, las decisiones ajenas, la opinión de los demás, el rumbo de la economía, la cultura de una sociedad o incluso la forma en que alguien nos interpreta. Intentar dominarlos nos coloca en una lucha desigual. Esa lucha consume energía y genera sufrimiento porque está basada en una premisa falsa: creer que todo es moldeable a nuestra voluntad.
La diferencia entre controlar e influir
Sin embargo, entre el control absoluto y la impotencia total existe un espacio intermedio mucho más inteligente: la influencia. No podemos controlar que alguien confíe en nosotros, pero sí podemos influir siendo coherentes. No podemos garantizar un resultado, pero sí podemos influir en las probabilidades a través de la preparación, la constancia y la calidad de nuestras decisiones. No podemos decidir cómo nos perciben, pero sí podemos decidir cómo actuamos.
Influir no es forzar. Es actuar con intención, sin apego al resultado.
La responsabilidad personal que sí te pertenece
Y luego está el núcleo, aquello de lo que sí somos completamente responsables: nuestros juicios, nuestras decisiones, nuestra actitud, la manera en que nos hablamos, cómo tratamos a los demás, nuestros límites, nuestros hábitos y el cuidado de nuestra propia energía. Sobre eso no hay excusas. Ahí reside nuestra verdadera capacidad de transformación.
Cómo dejar de sufrir por lo incontrolable
Cuando intentamos controlar lo externo, entramos en frustración. Cuando asumimos responsabilidad sobre lo interno, generamos cambio real. La paz no surge de conseguir que el mundo se comporte como queremos, sino de aprender a responder con claridad y coherencia a lo que el mundo presenta.
La diferencia entre desgaste y crecimiento no está en las circunstancias. Está en dónde decides colocar tu energía.
Preguntas para reflexiones
¿Dónde estás intentando controlar en vez de influir?
¿Dónde estás exigiendo un resultado en vez de cuidar el proceso?
¿Dónde estás poniendo energía en lo que no depende de ti?
¿Y qué pasaría si esa energía la invirtieras en tu actitud, tus hábitos y tu coherencia?
No puedes controlar el mundo.
Pero sí puedes controlar quién eres dentro de él.
Y eso cambia absolutamente todo.
Si quieres desarrollarte en Oratoria, Comunicación y Liderazgo contáctame, estaré encantada de guiarte: info@silvinahood.com




