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31 de julio de 2026¿Y si lo que te falta no es sanación? La trampa silenciosa en la que caen muchos líderes.
Vivimos en una época obsesionada con el desarrollo personal.
Leemos libros sobre liderazgo. Escuchamos podcasts. Vamos a terapia. Trabajamos en nuestras creencias limitantes. Aprendemos sobre inteligencia emocional. Buscamos herramientas para regular el estrés, gestionar mejor nuestras emociones y convertirnos en mejores profesionales.
Y todo eso es maravilloso.
El problema comienza cuando el crecimiento personal deja de ser una herramienta para vivir mejor y se convierte en una excusa para no actuar.
La semana pasada trabajé con una estudiante que tiene un gran bloqueo creativo a la hora de mostrarse en las redes sociales. Lleva años trabajando en su interior. Ha invertido tiempo, energía y recursos en comprenderse mejor a sí misma.
Sin embargo, cuando llegó el momento de grabar un vídeo, apareció la ansiedad.
Y lo primero que hizo fue intentar deshacerse de él.
Se puso de pie, se alejó de la situación y comenzó a hacer ejercicios para autorregularse.
Mi reacción fue inmediata:
"¡¿Qué estás haciendo?!" 😳 Le pregunté.
Le dije que volviera a encender la cámara y se grabara con toda esa adrenalina y esa incomodidad aún presentes. Porque ahí es donde ocurre la transformación. Así es como usamos nuestra biología a nuestro favor. (Todo esto con cariño y muchas risas, por supuesto 😝)
El problema es que a menudo confundimos gestionar nuestras emociones con evitar aquello que nos incomoda.
Creemos que debemos sentirnos preparados antes de actuar.
¡¡ES AL REVÉS!! 😱
No te sientes empoderado porque te sientas bien.
Te sientes empoderado porque haces cosas que te resultan difíciles.
"Un mar en calma nunca hizo un marinero experto." 🙌
Aquí tenéis una imagen sencilla para ilustrar la idea, seguida de una explicación más detallada.

La trampa del crecimiento personal de líderes y oradores públicos - Ilustración de Silvina Hood
La nueva forma de procrastinación
Antes procrastinábamos viendo la televisión. Ahora procrastinamos viendo vídeos sobre liderazgo.
Antes evitábamos los problemas distrayéndonos. Hoy en día evitamos los desafíos analizando nuestras emociones durante meses.
¡¡El idioma ha cambiado, pero el comportamiento es exactamente el mismo!!
Muchos profesionales están atrapados en un ciclo interminable de preparación. También conocido como perfeccionismo. ¿Te suena? 😅
Mientras tanto, sigues evitando esa conversación difícil con un miembro del equipo, esa presentación ante la junta directiva o esa decisión que llevas meses posponiendo.
No porque no sepas qué hacer, sino porque la acción genera estrés.
Y el estrés se ha convertido en el enemigo.
¡Ahhhh! Pero Silvina, ¿tú también procrastinas? 🧐
¡¡Por supuesto que sí!!
Siempre caigo en la trampa de evitar la incomodidad. Por eso tengo recordatorios mentales que se activan cada vez que evito algo que sé que debo afrontar:
El estrés no siempre es el problema
Existe la creencia muy extendida de que cualquier emoción incómoda debe eliminarse.
⚠️ Presta mucha atención a esto:
El estrés no siempre es el problema. De hecho, la mayoría de las veces es simplemente un síntoma. El estrés es una señal de que nos enfrentamos a algo importante, algo nuevo o algo que realmente nos importa.
El problema rara vez es el estrés en sí.
El problema radica en qué hacemos con ello.
Hemos aprendido a interpretar el estrés como una alarma que nos dice que paremos, cuando muy a menudo es exactamente lo contrario: el estrés es la energía que aparece para ayudarnos a seguir adelante.
La misma adrenalina que sentimos antes de una presentación, una conversación difícil o una decisión importante puede transformarse en miedo o valentía.
La diferencia no radica en la emoción, sino en cómo elegimos usarla.
A veces, el estrés no necesita ser eliminado, sino simplemente canalizado hacia la acción.
Porque esa incomodidad , esa descarga de adrenalina que sentimos antes de dar un paso importante, es a menudo la fuerza que nos impulsa a darlo. 🔥
No intentes eliminar tus nervios, tu miedo o tu estrés. Úsalos a tu favor.
Es combustible puro. 💥
Regulación: la recompensa por tomar medidas
Creo que hemos idealizado tanto la regulación emocional que hemos olvidado cuándo es realmente necesaria.
Si un león te persigue, no te detienes a hacer ejercicios de respiración, estirar el cuello y preguntarte qué emociones te provoca la experiencia. 🤣
Corres.
Usas toda esa adrenalina para ponerte a salvo. Y cuando llegas a un refugio, entonces sí. Lloras. Respiras. Tiemblas. Abrazas a alguien. Regulas tu sistema nervioso.
El problema radica en querer hacer el proceso al revés.
Pero lo que esperas hacer cada vez que quieres dejar de sentir estrés es como...
El león nos persigue, te detienes y dices:
"Un momento, necesito calmarme antes de salir corriendo."
¡¡¡Noooo!!! 🤣
Tú mueres.
Por eso nuestra biología creó el estrés.
Utiliza toda esa energía y adrenalina (los nervios, la ansiedad, los temblores) para salvarte.
La regulación no puede ser un requisito para actuar. Es la recompensa por haber tenido el valor de hacerlo.
Lo que ningún curso de liderazgo puede hacer por ti
Algunas lecciones solo se aprenden en movimiento. El clásico "aprender haciendo" también se aplica a la curación.
No se puede aprender a liderar evitando el liderazgo.
No se puede aprender a comunicarse evitando la exposición.
No se puede desarrollar la confianza esperando a sentirse seguro de uno mismo.
La confianza es consecuencia de la acción. ¡ La acción le proporciona a tu cerebro la evidencia que necesita para creer que eres capaz de algo! VUELVE A LEER, por favor.
El otro extremo también es una trampa.
Dicho esto, tampoco creo que la solución sea vivir en modo de ejecución permanente .
De hecho, para ser sincera, ahí es donde me encuentro ahora mismo. Después de muchos años de terapia, coaching, desarrollo personal y un profundo trabajo interior, actualmente estoy en una etapa donde la prioridad es la ejecución.
Crear. Construir. Tomar decisiones.
Pero también tengo que vigilarme a mí misma. Porque sé que puedo caer en la trampa opuesta: refugiarme en la hiperproductividad.
Puedo estar tan ocupada avanzando que dejo de prestar atención a lo que sucede en mi interior. Y muy a menudo, esa hiperactividad, esa agenda repleta de actividades, es también una forma de escape.
En definitiva, ambos extremos son formas de huir.
Durante años escapé mirando hacia adentro. Ahora podría escapar fácilmente mirando solo hacia afuera.
Si solo me dedico a ejecutar, puede que me esté evitando a mí mismo.
Si solo me centro en mi interior, puede que esté evitando actuar.
Por eso creo cada vez más en el equilibrio entre ambas. No en elegir entre curar y ejecutar.
Pero aprender a caminar con ambas cosas al mismo tiempo.
El liderazgo se basa en el equilibrio... y la salud mental también 😅
Los mejores líderes que he conocido no viven exclusivamente en el hacer ni exclusivamente en el ser.
Se desarrollan internamente y actúan externamente.
Reflexionan y actúan. Luego reflexionan sobre lo que han actuado. Aprenden y aplican. ¡Ajustan el rumbo mientras avanzan!
Entienden que hay momentos para detenerse y escuchar. Y momentos para dejar de analizar y actuar.
Porque la ejecución también es sanadora.
A veces, la conversación que estás evitando es precisamente la que te ayudará a crecer.
A veces, la presentación que te genera ansiedad es la que te dará la confianza que buscas.
A veces, el liderazgo que deseas desarrollar te espera al otro lado de la incomodidad que has estado tratando de regular durante meses.
Entonces, tal vez la pregunta no sea:
"¿En qué más necesito trabajar en mí mismo?"
Quizás la pregunta sea:
"¿Qué acción he estado evitando durante demasiado tiempo?"
Me encantaría leer vuestras opiniones en los comentarios. 👇
Con energía proactiva y consciente, Silvina Hood.
Si quieres desarrollarte en Oratoria, Comunicación y Liderazgo contáctame, estaré encantada de guiarte: info@silvinahood.com




